Si observamos cómo caminamos, nos daremos cuenta de cómo vivimos.
Yo soy una persona que se dedica a acompañar a otras en sus procesos mentales y emocionales (si es que se pueden considerar separadamente) pertinentes a la existencia humana.
Entiendo la vida como una oportunidad de existir pero sin garantías de evitar dificultades o sufrimiento. Los procesos de terapia también son así, complejos, ambivalentes. Implican cambios y todo cambio implica ganancias y pérdidas. Mi vocación es hacer de la psicoterapia una herramienta motivante para el autoconocimiento y para seguir adelante.
El proceso de terapia es un proceso de exploración, reconocimiento y toma de decisiones.
Revisando el pasado, el presente y la perspectiva de futuro, vamos desgranando la visión que tiene la persona sobre su propia vida, el sentido que le da, de dónde viene y hacia dónde va.
A mí me gusta imaginarlo como un mapa de coordenadas. Hay valores que definen su vida. ¿Cuáles son? ¿Qué lugar se da a sí misma dentro de éstos? ¿Hacia dónde se mueve? ¿A qué se acerca y de qué se aleja?
Las herramientas que utilizo para explorar esta narrativa existencial, particular de cada persona, es la Teoría de los Constructos Personales de George A. Kelly (1955) mediante, entre otros, la técnica de la rejilla.
Y para ver cómo se mueve la persona dentro de su mundo y entre sus relaciones, también me apoyo en las bases de la psicoterapia sistémica y en la Teoría del Desarrollo Moral de Manel Villegas (2000 y 2001). Esta última entiende que las patologías psicológicas son patologías de la libertad, entendida como la capacidad de escoger, decidir y actuar de forma autónoma, que se desarrolla y estructura en relación con las interacciones con el mundo (Villegas, 1995, 1997, 2000, 2004).
En definitiva, estas herramientas permiten que la persona se haga autora de la narrativa de su propia historia de vida. Haciendo un proceso de emancipación de las opiniones externas, de la mirada y el juicio del otro. Así, para reapropiarnos del senito de nuestra vida, es necesario que nos demos permiso para definir nuestra realidad con nuestros propios términos.
Como buen ejemplo de que las palabras contribuyen a conformar nuestra realidad, esta última “denigrar” es de origen etimológico de discriminación racial. De-nigr-ar significa manchar de negro el honor de una persona. Así, para reapropiarnos del senito de nuestra vida, es necesario que nos demos permiso para definir nuestra realidad con nuestros propios términos.
Percepción
(YO)
Observación
Durante mi propio proceso de maduración como profesional, he ido encontrando la manera de poner el foco en el acompañamiento de las personas que viven bajo opresiones y/o discriminaciones de todo tipo, teniendo en cuenta su interseccionalidad.
Telefónico.
Gratuito.
Es necesario reservar hora.
Llamada de aproximadamente 30min que tiene como objetivo hacer un primer contacto entre persona y terapeuta. El espacio donde poder hablar de lo que la persona busca para su proceso terapéutico y ver si encaja con lo que puede aportar el terapeuta.
Presencial y/o online.
1h/sesión.
60€/sesión.
Formato de terapia destinado a la revisión de los procesos individuales. Podemos trabajar temas como: identidad, autoestima, historia de vida, posición dentros del sistema familiar, relaciones sexo-afectivas, duelos, separaciones, cambios de etapa vital, dilemas, inseguridades, seqüelas de vivencias abusivas, racistas, maschistas, clasistas, etc.
Presencial.
1h/sesión.
85€/sesión.
Formato de terapia destinado a la revisión de los procesos de pareja. Podemos trabajar aspectos como: compromiso, expectativas, comunicación, roles, diferencias identitarias, proyección de futuro, convivencia, negociaciones, etc.
Presencial o online según las necesidades de los integrantes.
1h/sesión, 6 sesiones/trimestre.
120€/trimestre.
Espacio destinado al intercambio terapéutico de experiencias o inquietudes en un grupo de personas racializadas moderado por la terapeuta.
Cuando en tu ciudad eres un 2/10 y cuando te vas un 8/10. Desde que empecé a salir socialmente siendo adolescente (13,14 años) siempre he sido hipersexualizada, no había perdido
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