El relato de un viaje en bici. La premisa: describir un suceso cotidiano, con el romanticismo, pasión e intensidad con los que el autor había escrito sobre otros momentos vitales relacionados con conductas de riesgo. Los objetivos: (1) promover el contacto emocional con el día a día sin tener que recurrir a estas conductas para encontrar estimulación e intensidad, poniendo el foco en acciones cotidianas que contribuyen a su bienestar y autoestima; y (2) reconectar con la escritura como vía de expresión y actividad de interés personal edificante.
La banda sonora de este viaje es la canción de Heroin de The Velvet Underground, cuya portada ilustra esta entrada.
Pocas canciones acompañan tan bien un viaje frío en bici como Heroin, de The Velvet Underground. Al principio, su ritmo lento acompaña un sosegado esfuerzo por hacer mover el vehículo. Cuesta unos metros coger algo de velocidad, pues los músculos se presentan contraídos y la fría lluvia, como agujas, pincha y atraviesa mis piernas. Poco a poco, el tambaleo se convierte en un ritmo acompasado, cojo energía y empiezo a fluir con el ajetreado tráfico de la ciudad. Heroin empieza a fluir también en mis oídos y mi sangre bombea enérgica, tratando de calentar el resto de mi cuerpo. Finalmente, una o dos calles más abajo, la música se ha convertido en el caos del día. El tráfico, los peatones, la maldita lluvia incesante, todo se mezcla en mis oídos, todo se convierte en una sinfonía imperfecta que retumba en todas las esquinas de la vida y sustituye el sufrimiento del arranque del día con una fuente de calidez que emite todo mi cuerpo y que deja a mis músculos fluir como si de un día de verano se tratase.